Nuestros temores de veteranos de la vida chocan con la temeridad juvenil.

La edad nos va haciendo precavidos, avanzamos a trompicones en aumento, vivimos cada día más temerosos y cada día más miramos hacia todos lados, vamos perdiendo ímpetu y ganas de vivir sin miedo al riesgo,mientras los jovenes quieren vivir mirando solo al deseo que se muestra alcanzable. Esta diferencia se ha hecho patente en estos…